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Se desafía a los hijos de pastor para que sigan siendo activos en la misión

Decenas de hijos de pastor de toda la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Interamérica se reunieron para un retiro especial, el primero en abarcar todo el territorio. El encuentro busco reafirmar el propósito y honrar la contribución de este grupo a la misión de la iglesia. Más de doscientos jóvenes, acompañados por decenas de líderes de la iglesia, se reunieron para dos días completos de presentaciones, camaradería y actividades conjuntas, del 8 al 9 de febrero de 2020 en Miami, Florida, Estados Unidos.

“Hoy ustedes representan a tantos otros hijos de pastor en toda la división, y queremos que sepan que la iglesia está pensando en ustedes, los valora, cree en el futuro de ustedes y los ama”, dijo Cecilia Iglesias, directora de la Sociedad Internacional de Esposas de Ministros Adventistas (SIEMA) para la Iglesia Adventista en Interamérica y principal organizadora del evento. “Dios les va a recordar cuán importante son en su plan para cumplir sus grandes propósitos en la tierra y en su iglesia”.

Cecilia Iglesias, directora de SIEMA en la Iglesia Adventista en Interamérica, habla a decenas de hijos de pastor sobre su papel y propósito en la misión de la iglesia. [Fotografía: Libna Stevens/DIA]

Iglesias estuvo acompañada del pastor Josney Rodríguez, secretario de la asociación ministerial de la Iglesia Adventista en Interamérica, al dar la bienvenida a los jóvenes, que son parte de más de 3200 familias pastorales de Interamérica, que ministran a 23 mil iglesias y congregaciones todas las semanas.

Bajo el lema “Herederos de la promesa”, el evento contó con charlas sobre liderazgo, salud, medios sociales, cómo enfrentar la crítica y salud mental, entre otros.

“Los amamos y queremos saber cómo se sienten y piensan, y cuáles son sus desafíos y temores”, dijo el pastor Rodríguez. “Dios los ha llamado y les está hablando para hacerles saber cuánto los ama; él tiene sueños maravillosos para sus vidas”.

Reafirmación del propósito

Comprender ese propósito e interactuar con otros hijos de pastor que representaron a las 24 uniones, o principales regiones de la Iglesia Adventista en Interamérica, buscó animarlos y motivarlos para que sigan involucrándose para marcar una diferencia en sus iglesias y comunidades, dijo Iglesias.

El pastor Elie Henry, presidente de la División Interamericana, habla a las más de 250 personas reunidas durante el evento para hijos de pastor, el 8 de febrero de 2020. [Fotografía: Abel Márquez/DIA]

“Sabemos de muchos hijos de pastor que están abandonando la iglesia y sienten que no son importantes. Por ello, es clave que la iglesia los reúne, les permita ser parte de ideas creativas para alcanzar a otros, y los ayude a comprender todas las oportunidades que tienen disponibles de impactar a otros con sus dones y habilidades no importa dónde estén”, dijo Iglesias.

Por su parte el pastor Elie Henry, presidente de la División Interamericana, habló a los más de 250 congregados el sábado para que sientan la seguridad de que todos ellos son hijos de Abraham, el pueblo escogido de Dios que conoce su linaje con un propósito especial.

El pastor Henry, que también creció como hijo de pastor, recordó a los delegados que fueron escogidos con un propósito especial. “Dios nos llama y nos coloca en una situación que acaso no escogimos para nosotros mismos”, dijo el pastor Henry. “Ustedes no escogieron ser hijos de pastor, pero Dios los colocó allí donde nacieron, les abre oportunidades y derrama sobre ustedes muchas bendiciones cada día en este ministerio”.

“Dios puede hacer cosas extraordinarias por medio de ustedes, y él cumplirá muchas promesas si ustedes confían y tienen fe en él, así como lo hizo con Abraham”, dijo el pastor Henry.

Kelvin J. Caballero (izquierda), de Panamá, comparte información con otros dos hijos de pastor, durante una actividad para romper el hielo el pasado 8 de febrero de 2020. [Fotografía: Libna Stevens/DIA]

Los hijos de pastor en evangelismo

Muchos de los jóvenes, que van de los 12 a los 23 años, fueron seleccionados en sus respectivas regiones por destacarse en el liderazgo y evangelismo, y por mostrarse activos en servir a la comunidad por medio de diversas actividades e iniciativas semanales en sus iglesias locales, explicó Iglesias.

Kelvin J. Caballero, de 15 años, fue uno de seis hijos de pastor que viajó como delegado de la Unión Panameña. Proviene de la Provincia de Colón, y ha estado ocupado al frente de su propio ministerio de títeres junto con su hermana, en todas las iglesias pastoreadas por el padre de ambos. Él dona de su tiempo de vacaciones (dos meses por año) para colaborar con el establecimiento de nuevas iglesias, una iniciativa para involucrar a los jóvenes durante los meses en que no hay clases, para que participen en el evangelismo en las iglesias adventistas de Panamá.

“Nos juntamos de dos en dos para llamar a las puertas, dar estudios bíblicos, limpiar la comunidad y hacer arreglos con los líderes de la comunidad para pintar hermosas escenas en muros de la comunidad”, dijo Caballero. Aunque es difícil tener un cargo en la iglesia local porque viajan cada sábado a una iglesia diferente de las que pastorea su padre, Caballero dijo que eso le ha permitido hacerse de tantos amigos y le ha ayudado a ministrar a muchas personas. También ha colportado, vendiendo materiales como evangelista de impresos, y tiene en claro su propósito una vez que se gradúe de la escuela secundaria. “Mi experiencia al impactar a otros me ha llevado a sentir el llamado de estudiar teología y llegar a ser pastor”, dijo Caballero. “Venir aquí y encontrarme con tantos otros hijos de pastor me ha asegurado eso”.

Kelvin Caballero ora en un hogar que visita y ofrece estudios bíblicos durante los esfuerzos de evangelización para establecer nuevas iglesias, durante sus días de vacaciones en diciembre pasado. [Fotografía: Cortesía de Kelvin Caballero/DIA]

Los hijos de pastor en los ministerios de grupos pequeños

Con solo 12 años de edad, Nicoll Quintero tiene en claro cuál es su pasión por alcanzar otros niños. Ha ido de iglesia en iglesia con sus padres en las cinco iglesias y los dos grupos pequeños a los que ministra su padre. Pero ahora ha organizado un grupo pequeño de 15 niños en su vecindario. “Entonamos cánticos de alabanza, compartimos cómo fue nuestra semana, oramos por los pedidos, estudiamos un personaje de la Biblia, comemos bocadillos y hacemos actividades divertidas juntos”, dijo Quintero. También distribuye billetes con una marca especial a los niños que llegan temprano, o a los que traen su Biblia o un amigo y, al final del mes, pueden usar ese dinero para comprar lápices, gomas de borrador y otras chucherías a manera de recompensa. Quintero también está al frente de clases bautismales cada sábado. Como resultado de su ministerio activo, ocho personas han sido bautizadas.

“Sé que es realmente un hermoso privilegio el que tenemos como hijos de pastor de compartir nuestros talentos con otros”, dijo Quintero. Ella comprende mejor el estrés y el trabajo por el que pasan sus padres en el ministerio, y cuál es la mejor manera de superar cualquier desafío que se presente al vivir como hija de pastor.

Por primera vez en su vida, Pablo Hernández, de 13 años y proveniente de la región Colombiana del Norte, comenzó el año escolar en una escuela militar en Caucasia. No hay escuelas adventistas cerca de su casa, algo a lo que estaba acostumbrado, pero pronto halló una manera de conectarse con otros en la escuela.

Nicoll Quintero, de la región Colombiana del Norte, cuenta sobre su ministerio de grupos pequeños con el grupo, mientras que Pablo Hernández (segundo desde la derecha), espera su turno para hablar de su ministerio. El pastor Josney Rodríguez (izquierda), secretario de la asociación ministerial, y Pedro Iglesias (derecha), director de ministerios de familia, observan durante el segmento del 7 de febrero de 2020. [Fotografía: Keila Trejo/DIA]

“Siento que soy un misionero que alcanza a otros que no conocen sobre Jesús allí”, dijo Hernández. Ya ha distribuido impresos entre los estudiantes y docentes, y ha organizado lecciones sobre algunas de las especialidades que ofrece el Club de Conquistadores, como campamento, natación, deportes y nudos, entre otros. Hasta el momento, se han sumado otros dos estudiantes, y quiere, cuando se sumen otros, comenzar con un grupo pequeño.

Ser parte del grupo selecto que asiste al retiro de hijos de pastor realmente le ha enseñado a apreciar la bendición de tener oportunidades de testificar a otras personas, y continuar ejerciendo un impacto sobre la comunidad que lo rodea, expresó. “Como hijos de pastores, a veces nos sentimos mal, porque recibimos muchas críticas, dado que se espera que nos comportemos de una determinada manera, o sentimos que nos están observando todo el tiempo, pero he aprendido que no tenemos que permitir que eso nos afecte o nos detenga de compartir lo que sabemos con los demás”.

Clubes de hijos de pastor

Adrienne Johnson, de 20 años y proveniente de Jamaica, dijo que sus ojos se le llenaron de lágrimas después de escuchar un seminario sobre cómo enfrentar las críticas, que presentó el pastor Guenther García, presidente de la Iglesia Adventista en Guatemala, quien también se crio como hijo de pastor.

Adrienne Johnson, de la región Jamaica Oriental, dialoga con otros hijos de pastores, en una actividad interactiva durante el retiro. [Fotografía: Keila Trejo/DIA]

“Simplemente me puse a llorar después de la presentación, porque sentí que no estaba sola y me sentí comprendida ante todas las circunstancias que he tenido que atravesar”, dijo Johnson. “Fue un momento impresionante, que todos nosotros en nuestro grupo realmente entendimos y obtuvimos un mayor aprecio por nuestros padres y por lo mucho que ellos han sacrificado por la iglesia y por nosotros”.

Johnson ha estado predicando en la iglesia desde que tenía 6 años, y ha participado del Club para Hijos de Pastor en Jamaica Oriental durante casi diez años, antes de ir a estudiar en la Universidad Norteña del Caribe, una institución adventista ubicada en Mandeville, Jamaica. Conectarse y participar de un club para hijos de pastor en su pueblo natal la ayudó a pasar por momentos difíciles, dijo. Pero también le resultó reconfortante ver muchos más jóvenes de toda Interamérica, que comprenden cómo se ha sentido. Ha viajado a muchos viajes misioneros en toda Interamérica, y está involucrada en visitar a los que no pueden asistir a la iglesia, en cantar en el grupo de alabanza de su colegio y en visitar muchas otras iglesias en sábado para conectarse con otros y testificar por medio de diversos ministerios.

Dejar una marca

Maricris Solano, de 22 años y proveniente de Puerto Rico, se sintió cómoda de pasar adelante durante el evento. Solano compartió de qué manera, por muchos años, ha estado contando a los niños y los jóvenes cómo atesorar las historias de la Biblia en su vida diaria. Ella tiene una Biblia especial de estudio que marca y donde efectúa anotaciones y marca otras referencias cruzadas como parte de sus devociones diarias, y mientras se prepara para compartir lo que ha aprendido. Fue un don que recibió cuando cumplió 15 años, y su vida cambió por completo.

Maricris Solano, de Puerto Rico, dirige una actividad interactiva, el pasado 8 de febrero de 2020. [Fotografía: Libna Stevens/DIA]

La Biblia de estudio de Maricris Solano, donde ella marca y estudia para preparar mensajes que comparte con otros jóvenes. [Fotografía: Cortesía de Maricris Solano]

“Solía creeer que la Biblia era el instrumento más importante que usa mi padre”, dijo Solano. “Me di cuenta, sin embargo, que llega a ser más importante para la vida cuando es algo personal, cuando podemos hallar una identidad en la Palabra de Dios, y la vemos como un bello instrumento que podemos hacer parte de nuestra vida”.

Solano ha descubierto que sus dones se han multiplicado a medida que fue creciendo en la iglesia y participado en jóvenes, música, testimonios de testificación y múltiples viajes misioneros a diversos países. Ahora está estudiando para ser profesora de inglés en la Universidad Adventista de las Antillas en Mayagüez, Puerto Rico, y se siente ansiosa de marcar una diferencia doquiera va.

“Nosotros también podemos dejar una marca en el ministerio, en la comunidad. No es la iglesia de nuestros padres solamente; es también nuestra, para que seamos parte de ella personalmente, a fin de impactar a los que nos rodean con el amor de Jesús”, dijo Solano.

Guenther Garcia, presidente de la Iglesia Adventista en Guatemala, habla a los jóvenes delegados sobre su experiencia personal como hijo de pastor, y la manera en que ellos pueden hacer frente a la crítica y los desafíos, durante una sesión especial el pasado 8 de febrero de 2020. [Fotografía: Keila Trejo/DIA]

“Estamos viviendo y respirando esta iglesia a medida que crecemos, no solo ayudando con los sistemas audiovisuales durante el culto o enseñando la Escuela Sabática, sino que podemos alcanzar a otros con nuestro propio ministerio para Dios”, dijo Solano.

Muchos de los hijos de pastor compartieron sus ministerios creativos y programas de evangelismo en los que participan allí donde viven, y pudieron conocerse por medio de actividades especiales, los momentos de adoración y alabanza, y los momentos de oración a lo largo del programa.

“Hay miles de personas que serán bendecidos por la dedicación y el compromiso que ustedes tienen con la misión de la iglesia en esta generación y en las venideras”, dijo Iglesias. “Tienen un papel importante que cumplir para expandir el evangelio allí mismo donde se encuentran”.

Fotografía grupal del Retiro de Hijos de Pastor que se llevó a cabo en Miami, Florida, Estados Unidos, del 7 al 8 de febrero de 2020. [Fotografía: Abel Márquez/DIA]

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