El Sábado

El Sábado a través de las escrituras

El sábado en la creación. “Así quedaron acabados los cielos y la tierra, y todas sus criaturas. Y acabó Dios en el séptimo día la obra que hizo, y reposó en el séptimo día de todo lo que había hecho en la creación. Y Dios bendijo al séptimo día, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación”. (Génesis 2: 1 – 3). El sábado llega hasta nosotros desde un mundo sin pecado. Es un regalo especial de Dios, que permite que el ser humano experimente la realidad de un cielo en la tierra. En verdad el día sábado ocupa un espacio muy significativo en la adoración a Dios. Como recordativo de la creación, revela la razón por la cual Dios debe recibir adoración. Tres acciones divinas distintas distinguen el sábado de los otros días:

  1. Dios reposó en el sábado. “Porque en seis días el Señor hizo los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó”. (Éxodo 31: 17). El creador del universo no descansó porque necesitara hacerlo. “El Señor es el Dios eterno, el Creador de los fines de la tierra. No se cansa ni se fatiga, y su entendimiento es insondable” (Isaías 40: 28). Dios reposó, y con este acto estableció un ejemplo para la raza humana. “Guardad mis sábados, porque el sábado es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy el Señor que os santifico. (Éxodo 31: 17).
  2. Dios bendijo el sábado. Dios no sólo hizo el día de reposo, sino que también lo bendijo. Declarándolo como un día especial del favor divino, día que traería bendición a sus criaturas.
  3. Dios santificó el sábado. Santificar algo significa: separar, hacer sagrado, apartar para fines santos. Esto quiere decir que el sábado fue apartado con el propósito de fortalecer la relación con el único ser Santo, como lo es Dios el Creador, y los seres humano como sus criaturas.

El Sábado y la Ley de Dios. Dios ubicó el cuarto mandamiento, que se refiere a la santificación del día sábado, en el centro de su Santa Ley. “Acuérdate del día sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra. Pero el sábado es el día de reposo del Señor tu Dios. No hagas ningún trabajo en él; ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días el Señor hizo el cielo, la tierra y el mar, y todo lo que contienen, y reposó en el séptimo día. Por eso, el Señor bendijo el sábado y lo declaró santo”. (Éxodo 20: 8 – 11). Es importante destacar las palabras con que comienza el mandamiento: “Acuérdate del día sábado para santificarlo”. Esto indica que el sábado tuvo su origen mucho antes del Sinaí. El mismo texto nos revela que se originó en la misma semana de la creación: “Porque en seis días el Señor hizo el cielo, la tierra y el mar, y todo lo que contienen, y reposó en el séptimo día. Por eso, el Señor bendijo el sábado y lo declaró santo. (Éxodo 20: 8 – 11).

 

El Sábado Símbolo de Redención. Así como el Israel literal fue liberado de la esclavitud de Egipto, la persona que acepta la redención que Cristo le ofrece, con su muerte en la cruz del Calvario, es liberado de la esclavitud del pecado: “Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia”. (Romanos 6: 17, 18). “De esta manera el sábado llega a ser, para el cristiano, no sólo un monumento recordativo de la creación, sino también de la nueva creación de la imagen de Dios en su propio corazón y en su propia mente”. (CBA. Tomo 1, Pág. 987).

El Sábado Señal de Santificación. “Y les di también mis sábados, para que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy el Señor que los santifico”. (Ezequiel 20:12). “El sábado que fue dado al mundo como señal de que Dios es el Creador, es también la señal de que es el Santificador. El poder que creó todas las cosas es el poder que vuelve a crear el alma a su semejanza. La verdadera santificación es armonía con Dios, unidad con Él en carácter. Se recibe obedeciendo los principios que son el trasunto de su carácter. Y el sábado es la señal de obediencia. El que obedece de corazón el cuarto mandamiento, obedecerá toda la ley”. (JT. T 3; Pág. 18).

El Sábado y Cristo. “Vino a Nazaret, donde se había criado. Y conforme a su costumbre, el día sábado fue a la sinagoga, y se levantó a leer”. (Lucas 4: 16). La participación de Cristo en los servicios sabáticos indica que estaba de acuerdo con el sábado como un día para ser santificado. Cristo mismo declaró que el día sábado fue dejado desde el mismo comienzo como una bendición para el hombre, al descansar de todas sus faenas: “También les dijo: El sábado fue hecho para el hombre, no el hombre para el sábado. Así, el Hijo del hombre es también Señor del sábado”. (Marcos 2: 27, 28).

Pr. Eduardo Ramirez Asociación Sur de Bogotá.