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¿Cuál es el secreto para una vida feliz?

La vida es como una cuenta bancaria: usted necesita aprender a economizar, gastar menos de lo que gana y aprender a no comprar lo que no necesita. En la vida, usted necesita tener prioridades. En mis seminarios sobre control del estrés son comunes tres prioridades: Dios, familia y trabajo.

En esta sociedad secular, las personas en general excluyen a Dios de sus prioridades y se enfocan las otras dos prioridades, la familia y el trabajo. Uno de mis pacientes argumentó que tenía que trabajar duro para mantener a su esposa e hija. Trabajó tanto y pasó tantas horas fuera de casa que su esposa e hija lo dejaron. Se divorció y tuvo que continuar trabajando para mantenerlas sin tenerlas.

La familia aquí debe tener la prioridad. Y no solo la presencia en casa, sino un tiempo de calidad. En general, pasar tiempo juntos, pero estar pendiente teléfonos celulares, televisión y computador no es tiempo de calidad. Es importante tener tiempo para conversar, tiempo durante las comidas, tiempo para los feriados y vacaciones, y demás actividades.

Definir prioridades

Volviendo al tema de la espiritualidad, como mencioné, muchas personas hoy simplemente ignoran a Dios. Y yo comparo esto a un hombre que nada en mar abierto. ¿Tuvo alguna experiencia así? Recuerdo mi último viaje al Caribe, cuando hice una excursión de buceo en la isla de Tobago. Estaba solo yo, el océano y el barco a algunos metros de distancia.

Pero, al mirar el inmenso océano, a veces pensaba: “¿Y si aparece un tiburón? ¿O una ola grande? ¿O una tempestad? O ¿y si el barco continúa sin mí?”. Sería un desastre, sin duda. En verdad, eso ocurrió hace algunos años con un matrimonio que hizo uno de esos viajes de buceo en el Caribe. Se olvidaron de los dos y los dejaron solos en el mar y nunca más los encontraron.

La vida sin una prioridad espiritual, o sin Dios, es semejante a nadar solo en el océano. Si usted queda expuesto a los “tiburones” de la vida, ¿qué defensa tiene? Muy bien, los cristianos también tienen los mismos tiburones, pero tienen una defensa: tienen a Dios. Podemos comparar esto a una crema repelente de tiburón. Y, para probarlo, considere solo las evidencias científicas de que la religión protege a las personas de vicios, estrés, ansiedad, depresión, suicidio, y también de algunos problemas físicos, como enfermedades cardíacas, diabetes y cáncer. Con Dios también está la perspectiva de la vida eterna. ¿Y sin él?

Vivir sin una prioridad espiritual llevará al desastre, para usted o su familia. En estos días de conflicto y de malas influencias, malas elecciones y malos ejemplos, existe la necesidad de algo seguro, sólido, de un salvavidas: Dios. Por lo tanto, mi consejo para usted y para mí al hacer una resolución en este nuevo año es considerar las tres prioridades principales y verificar la secuencia de manera adecuada. Para una vida feliz y gratificante, la mejor secuencia debería ser: Dios, familia y trabajo. Piense en esto. Usted ¿está dispuesto a nadar solo en el océano de la vida?

Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas” (Proverbios 3:5, 6).

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