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Daniel 2 y su correlación con Apocalipsis 17

Son muchos los estudiosos que investigan la manera en la que el Nuevo Testamento hace uso del Antiguo[1]. En ese ambiente de investigación, se notan alusiones también directas al libro de Daniel[2], hechas incluso por Jesús mismo. De la misma forma, se ha reconocido ampliamente que, en muchos momentos, Daniel marca presencia en el Apocalipsis, libro que tiene una correlación clara con el del profeta por diversas alusiones[3].

Como ejemplo de eso, la manera en la que se encuentra construido Apocalipsis 13:1-8 revela con claridad el contenido de Daniel 7 como el plano de fondo implicado allí[4]. Por lo tanto, es valioso verificar si de algún modo hay correlación literaria entre el libro de Daniel y el capítulo 17 del libro de Apocalipsis. Con la pretensión de señalar algunos indicadores que sugieren interrelación lingüística y temática entre Daniel 2 y el capítulo 17 de Apocalipsis, como también la correlación de los dos capítulos en cuanto a la clave de interpretación mutua.

Daniel 2 como plano de fondo

Como fue mencionado, no es raro encontrar a varios interpretes que recurren a Daniel 7 por contribuir a la comprensión de Apocalipsis 13 y viceversa. Sin embargo, algo raro y también lamentable es el casi completo desuso del diálogo intertextual cuando se estudia el capítulo 17 de Apocalipsis. Quiero resaltar algunos paralelismos lingüísticos y temáticos que reiteran la íntima relación entre esos dos capítulos:

  1. Ambos capítulos presentan el hecho de “asombro” que le produjo al personaje humano la comunicación divina: Nabucodonosor ante el sueño de la estatua y Juan ante la ramera embriagada con la sangre de los santos. Eso se ve en Daniel 2:1, 3 y en Apocalipsis 17:6.
  2. La palabra “misterio” aparece en los dos capítulos como el término que sintetiza el tema de sus respectivos contenidos (Daniel 2:18, 19, 27, 28 y Apocalipsis 17:5, 7).
  3. En ambos capítulos, el término misterio está relacionado a la revelación de la historia. En Daniel 2, el misterio de la estatua se encontraba relacionado a la historia futura, desde la perspectiva de Daniel y Nabucodonosor (Daniel 2:28). En Apocalipsis 17, se ve que trata de una visión enfáticamente escatológica, el misterio de manera semejante está identificado como la historia pasada, presente y futura de la bestia y de la mujer montada sobre ella. O sea, por la perspectiva del tiempo del fin, se dice que esa bestia “era, y no es; y está para subir del abismo” (Apocalipsis 17:8, 11).
  4. En ambos capítulos el misterio hace necesaria la presencia de un agente intérprete enviado por Dios para aclarar el contenido. Para Nabucodonosor, el agente fue Daniel, y para Juan, un ángel.
  5. En ambos capítulos se encuentra presente el lenguaje de interacción sexual; en Daniel 2 se dice que los dedos en parte de hierro y en parte de barro se mezclan por medio de simiente humana (traducción literal) pero no se unen uno con el otro, así como el hierro no se une al barro. En Apocalipsis 17, tenemos una ramera con la cual se prostituyen los reyes de la tierra, esto es, los diez cuernos de la bestia. Es una relación que, en el caso de Daniel 2, no se perpetúa siendo que se dice que en algún momento de los diez cuernos se volverán contra la ramera aborreciéndola, la dejarán desolada y desnuda y la quemarán (Apocalipsis 17:16).
  6. A partir del tópico anterior puede afirmarse con seguridad que en ambos pasajes se presentan acciones ecuménicas frustradas y de manera semejante ambas poseen múltiples reyes que serán destruidos por la segunda venida de Jesús. En Daniel, los diez dedos de los pies de la estatua y en Apocalipsis los diez cuernos de la bestia.
  7. En ambos capítulos se puede percibir el elemento fuerza y debilidad. En Daniel 2, está expresado verbal y directamente. Por otro lado, en Apocalipsis 17 ese es un hecho que se sobreentiende al observar la ramera, elemento religioso, puntualmente siendo la parte débil, atacada y sometida por el elemento vil, la bestia y los diez cuernos.
  8. En ambos textos tenemos la presencia de un monte o montaña, término que en Daniel está interpretado expresamente como representación del reino o de Dios.

Único objeto simbólico

Además de estas eventuales correlaciones lingüísticas y temáticas, hay algo muy importante. Se trata de solo dos pasajes bíblicos en los cuales, la composición de reinos dispuestos en secuencia, están agrupados en un solo objeto simbólico. En Daniel 2, muchos reinos están representados en una sola estatua polimetálica; reinos que se levantarían en el futuro desde la perspectiva de los días de Daniel.

En Apocalipsis 17 a su vez, tenemos otra incidencia única de este fenómeno. Nuevamente múltiples reinos están representados en un solo elemento simbólico, la bestia escarlata. En este capítulo, leemos sobre cabezas de la bestia como una disposición en secuencia de reinos, de los cuales cinco cayeron, uno existe y otro todavía no llegó y, cuando venga, durará poco tiempo.

Esas correlaciones señaladas brevemente sirven como evidencias de que Daniel 2 mantiene una fuerte relación temática y lingüística con Apocalipsis 17. O sea, esos dos pasajes no tratan de realidades o finales diferentes, sino constituyen dos maneras de presentación del mismo fin.

Por lo tanto, queremos resaltar, entre otras cosas, que ese hecho hace impracticable la tendencia actual de tomar los montes y reyes de Apocalipsis 17 y aplicarlos de otra manera que no sea la de la representación de reinos. Dado que en Daniel 2, un texto inequívocamente paralelo al capítulo 17 de Apocalipsis, ese elemento está representado así.

Hasta aquí tenemos una claridad mayor cuando aplicamos el capítulo 7 de Daniel a ese diálogo intertextual (algo que haremos en un próximo artículo con más profundidad). Eso porque es prácticamente un consenso de que Daniel 7 constituye una repetición simétrica contenida de nuevos agregados de Daniel capítulo 2[5]. Ese enfoque hace que el cuadro profético se expanda de modo sorprendente, lo que nos proporciona una interpretación responsable e inter bíblica sólida.

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